Peste Bovina: una enfermedad del pasado

Peste Bovina: una enfermedad del pasado

 

La peste bovina (o «rinderpest») es una enfermedad altamente contagiosa que, tal como indica su nombre, afecta principalmente a bovinos, pero también a otros mamíferos ungulados, tales como las jirafas, ciervos y antílopes. La transmisión de este virus ocurre mayoritariamente por contacto directo y los síntomas de la peste bovina incluyen fiebre, depresión, diarrea y lesiones por necrosis en la cavidad bucal.
Dada la elevada mortalidad de los animales que entraban en contacto con el virus, se hacía urgente adoptar medidas para combatir esta enfermedad. Así pues, basándose en la vacunación, la cooperación entre países y el arduo trabajo por parte de los veterinarios, la erradicación de esta enfermedad se convirtió en una meta posible, registrándose el último caso en 2001. En 2011 la enfermedad fue declarada oficialmente erradicada del mundo por la OIE.
Sin embargo, esta enfermedad sigue siendo de declaración obligatoria y el virus aún sobrevive en muestras en laboratorios, lo que, a pesar de las elevadas medidas de seguridad que protegen las muestras, representa un potencial peligro de reintroducción del virus en caso de accidente. En junio de 2019, el Instituto Pirbright destruyó las muestras, dado que ya existe un registro del genoma del virus, lo que hace innecesario el mantenimiento de muestras biológicas. En caso de que otros laboratorios mundiales sigan este ejemplo, el virus de la peste bovina resultará totalmente extinguido.

 

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