Fiebre de origen desconocido en pequeños animales

La temperatura rectal de los perros y gatos se sitúa por encima de la de los humanos. Asimismo, el incremento de la temperatura se puede definir como hipertermia o como fiebre. Se habla de hipertermia cuando hay un incremento de la temperatura normal sin afección de la termorregulación en el hipotálamo. Normalmente se debe a un incremento de la actividad muscular ya sea por aumento de la temperatura ambiental, estrés o mayor tasa de actividad metabólica. En cambio, cuando aparece afección de la termorregulación en el hipotálamo ya se habla de fiebre, cursando esta con un incremento de la temperatura corporal por acción de agentes piógenos principalmente.
La mayor parte de las veces la presencia de fiebre se asocia a una infección presente, pero es necesario llevar a cabo un diagnóstico diferencial de manera que se abarquen todas las posibilidades existentes. Por ello, se sabe que la causa más frecuente de Fiebre de Origen Desconocido (FOD) es debido a infecciones, ya sean bacterianas, víricas o fúngicas (esta última menos común en España). En menor medida pueden ser las neoplasias quienes produzcan fiebre, especialmente el linfoma en la especie felina. Asimismo, inflamaciones graves (pacientes politraumatizados o pancreatitis severas) también cursan con fiebre. En cambio, la relación de fiebre con enfermedades de origen autoinmune es muy poco frecuente.
Lo más importante a la hora de abarcar un caso de FOD es individualizar cada caso y realizar una buena historia clínica del paciente, por lo que una anamnesis completa es fundamental. En esta anamnesis se debe abarcar todo tipo de preguntas, desde historial de vacunaciones y desparasitaciones hasta estilo de vida del animal (gatos indoor/outdoor o perros que viven en el campo o salen al exterior), si el animal presenta algún tipo de tratamiento farmacológico en el momento de la visita al veterinario (es importante reseñar que el fármaco puede enmascarar diversas patologías por lo que será necesario suspender el tratamiento entre 2 y 3 días, así, si tras esta pausa la fiebre persiste se puede excluir fiebre por reacción a un fármaco), etc.
Describe el doctor Xavier Roura en un artículo publicado en marzo de 2021 que el protocolo para el diagnóstico de una FOD se basa en tres fases: una fase primera en la que se lleve a cabo todo lo descrito más la realización de radiografías y ecografías, y entonces es posible plantear el uso de antibioterapia de modo empírico; una fase segunda en la que se pueden repetir algunas de las pruebas diagnósticas en la fase 1, acompañada esta vez de citologías, biopsia de cualquier masa, nódulos linfáticos o médula ósea así como cultivo y PCR para enfermedades infecciosas. Finalmente, una fase 3 en la que se plantea la realización de una ecocardiografía pese a la no existencia de soplo, broncoscopia y lavado broncoalveolar, citología de líquido cefalorraquídeo y medula ósea y valorar la posibilidad de TAC o Resonancia Magnética.
En caso de obtener un diagnostico definitivo se debe instaurar un tratamiento específico; en cambio, llevar a cabo un tratamiento empírico se debe basar en función del tipo de tejido u órgano afectado o en función del agente infeccioso del que se sospecha. Se debe plantear un tratamiento con prednisolona en aquellos gatos con FOD cuyas pruebas diagnósticas no son concluyentes y el animal no ha respondido a antibióticos.
BIBLIOGRAFÍA
Xavier Roura DVM, PhD, Dipl ECVIM-CA (2021). Fiebre de origen desconocido en gatos ¡un reto para el veterinario! Jornadas GEMFE 2021.
