Oncología veterinaria – 5 “hot topics”

Las enfermedades oncológicas en los animales de compañía son cada vez más diagnosticadas y los cuidadores han mostrado, paralelamente, un creciente interés en la búsqueda de la mejor opción terapéutica para sus mascotas. Según un artículo publicado en Vet Times, entre los muchos avances que se han defendido en el ámbito de la oncología veterinaria, destacan cinco:
1. Tocenarib (Palladia): Inicialmente desarrollado y autorizado para el tratamiento de mastocitomas no extraíbles. En los últimos 15 años, ha demostrado su eficacia en el tratamiento de diferentes tipos de tumores, habiéndose comprobado que varios tumores caninos sobreexpresan receptores de tirosina quinasa, que son inhibidos por este fármaco.
2. Radioterapia estereotáctica: La radioterapia utiliza la radiación ionizante para destruir las células neoplásicas y se considera el estándar de oro en el tratamiento de los tumores no extirpables, como los nasales o cerebrales. Los protocolos convencionales, a pesar de presentar altas tasas de éxito, pueden conllevar importantes efectos secundarios, ya que los tejidos circundantes también se ven afectados por la radiación. La radioterapia estereotáctica tiene como objetivo del haz de radiación únicamente el tejido neoplásico, lo que reduce la toxicidad para los tejidos circundantes y permite administrar la misma dosis de radiación en 3-5 tratamientos en lugar de los 15-20 utilizados tradicionalmente. Este tipo de radioterapia funciona especialmente bien en tumores relativamente pequeños y bien definidos, como los meningiomas.
3. Tigilanol tiglate: un medicamento recientemente autorizado para el tratamiento de mastocitomas caninos no extirpables, no metastásicos y no ulcerados. Se administra por vía intratumoral y requiere un tratamiento previo a la inyección con corticosteroides y antagonistas H1 y H2 para reducir el riesgo asociado a la degranulación de los mastocitos. Induce una necrosis hemorrágica con destrucción de la masa y posterior curación por segunda intención.
4. Mapeo del ganglio centinela: se utilizan varios métodos preoperatorios e intraoperatorios, como la linfocentellografía (patrón de oro), la ultrasonografía con contraste y la radiografía/tomografía computarizada con contraste (linfografía indirecta).
5. Mutación BRAF para el diagnóstico del carcinoma urotelial: el diagnóstico definitivo de los carcinomas en el epitelio transicional urinario se realiza histopatológicamente. Sin embargo, las técnicas de extracción de tejidos potencian el riesgo de diseminación del tumor. Recientemente, se ha desarrollado una técnica no invasiva para el diagnóstico del carcinoma urotelial canino, teniendo en cuenta que el 75% de estos tumores presentan una mutación genética BRAF (fibrosarcoma de aceleración rápida).
