Revisión sobre Patología Renal en Reptiles (Lagartos)

Uno de los mayores problemas en los lagartos son los renales. Debemos tener en cuenta que este tipo de animal tarda en mostrar sintomatología cuando está enfermo y se detectan en estados bastante avanzados. Ahí recae la importancia de las revisiones veterinarias periódicas.
Para ubicarnos y ponernos en situación es importante recordar la anatomía básica de los saurios. En general, los riñones en el grupo de los iguánidos están localizados en el canal pélvico (de manera profunda), en otros grupos suelen hallarse caudodorsal a la cavidad celómica. El hecho de que sea su punto ‘débil’ se basa en una menor vascularización glomerular, con menos nefronas y, además, más cortas que en otras especies.
Existen diversas enfermedades relacionadas con la patología renal en estas especies: quistes renales, depósitos de pigmentos, nefrocalcinosis, hipovitaminosis A, gota úrica, amiloidosis, edema renal, traumatismos, neoplasias, infecciones, nefrosis/nefritis, incluso yatrogénico debido a sustancias que han podido ser administradas a modo de tratamiento al animal produciendo una insuficiencia renal aguda. Principalmente la causa suele ser un estado de inmunosupresión que, teniendo en cuenta que es el punto débil, predispone a padecer infecciones.
Como métodos diagnósticos disponemos de su anamnesis y examen físico, sobre todo en fases iniciales servirán para detectarlo a tiempo. Mediante hematología y bioquímica podremos valorar cambios analíticos. Para ser más específicos contamos también con los Tests de función renal, urianálisis, radiografías, ecografía, endoscopia y, con gran valor diagnóstico en las nefropatías, la biopsia renal.
Debemos analizar minuciosamente el estado del animal, cuestionando si existe algún signo como debilidad, letargia, anorexia y poca producción de orina en un inicio agudo. Su examen clínico muestra un buen estado corporal pero deshidratado.
Si por un contrario, el animal se encuentra en un fallo renal crónico, el animal habrá disminuido su condición corporal, posibles presentaciones de gota por el ácido úrico y seremos capaces de palpar sus riñones (en el caso de las iguanas verdes, por ejemplo) porque estarán aumentados de tamaño, además de calcificaciones generalizadas. Esta nefromegalia dará secundariamente síntomas por presión del sistema digestivo (constipación, prolapso cloacal y acúmulos de gas).
Como cualquier animal con problemas renales el primer paso para un tratamiento acertado es estabilizar su estado (hipotermia, deshidratación, desequilibrios electrolíticos). Si el animal tiene dificultades para orinar, debemos comprobar que se reestablezca el proceso de eliminación. La gran mayoría de las veces optaremos por un tratamiento de fluidoterapia parenteral, calentando siempre los fluidos previamente (recordemos que son animales ectotérmicos, no pueden generar su propio calor). El fluido a elegir será personalizado para cada caso en concreto, según sus necesidades analíticas.
Si la enfermedad se detecta a tiempo podremos llegar a revertir algún síntoma y alargar su vida. En la mayoría de casos, por desgracia, el diagnóstico llega en un estado avanzado de la enfermedad y su pronóstico es malo.
BIBLIOGRAFÍA
