Revisión sobre la Babesiosis Canina

Babesia canis y Babesia gibsoni son parásitos protozoos de los eritrocitos (piroplasma), transmitidos por garrapatas ixoides.
Su período de incubación es de entre 1 y 3 semanas y puede cursar de manera muy variable (soliendo ser entre leve y moderada). Los principales signos clínicos que encontraremos serán fiebre alta, letargia, anorexia, ictericia, vómitos, orina de color marrón, anemia hemolítica, trombocitopenia, neutropenia y, esporádicamente, hemoglobinuria.
Su principal mecanismo de patogenicidad es la anemia hemolítica, está es asociada a la salida del parásito del eritrocito dejando libre la hemoglobina (acción traumática). Además, es tóxica por procesos metabólicos, dando lugar a hipoxia tisular y síndrome de inflamación sistémica (SIRS) concomitante por liberación de citoquinas.
Otro factor que aumenta la patogenicidad es la presencia de coinfecciones como Leishmaniosis y Erhlichiosis, ya que el estado inmunológico está más debilitado y se presentaran formas más graves.
Puede ser diagnosticada mediante un frotis sanguíneo, pudiendo observar babesias intracelulares en los eritrocitos, o PCR específica.
El tratamiento más utilizado es el dipropionato de imidocarb (antiprotozoario) administrado en dos inyecciones de 5 mg/kg por vía subcutánea, con un intervalo de 15 días entre ambas. La mejora clínica suele aparecer en 24 – 72 horas aunque en algunos animales pude tardar hasta 7 días. Un elevado número de animales permanecen con infección subclínica.
Se ha visto que añadir ciertos antibióticos pueden mejorar el cuadro clínico si además se sospecha de coiinfecciones: doxiciclina, enrofloxacina, metronidazole…
El tratamiento de soporte es vital, siendo los más comunes la transfusión de sangre, transfusión de plasma en casos de coagulopatías, fluidoterapia y corrección de las alteraciones electrolíticas y ácido-base.
Caigamos en la importancia de transmitir al propietario la necesidad de las desparasitaciones periódicas y la revisión de su animal si vive en el campo o ha podido entrar en contacto con algún tipo de vector transmisor de enfermedades. De este modo podremos abordar los casos de manera anticipada e incluso prevenirlos.
BIBLIOGRAFIA
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– ESCCAP España. 2012. Control de enfermedades transmitidas por vectores en perro y gato. Guía ESCCAP nº5
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