Micobacteriosis en hurón

Micobacteriosis en hurón

 

El género Mycobacterium se caracteriza por ser bacterias aerobias, no formadoras de esporas, grampositivas e inmóviles, que presentan una pared celular rica en ácidos micólicos y ésteres.

El hurón, como muchas especies, también es susceptible a la infección por este tipo de bacteria. Las especies aisladas más comúnmente entre los hurones de compañía son M. avium, M. chelonae, M. gordonae, M. vaccae, M. cosmeticum o M. vanbaalenii.

M. bovis (tuberculosis bovina) es una especie relacionada con la tuberculosis y ha disminuido mucho su incidencia desde que los hurones comen dietas comerciales y no carne cruda o leche sin pasteurizar. Hay estudios que demuestran que el hurón salvaje era un reservorio natural.

La mayoría de los hurones infectados son de media edad a mayores, asociándose un incremento de 2,8 veces del riesgo a padecer la infección por cada 6 meses de vida.

Dependiendo del agente causante encontraremos un patrón de diseminación u otro. Dentro de los casos que se reportan más comúnmente, excluyendo M. bovis, podremos encontrar sintomatología en:
– Tracto gastrointestinal: presentación con mayor frecuencia. Inflamación granulomatosa severa de los ganglios linfáticos mesentéricos, hígado, bazo y/o tracto intestinal. Los signos clínicos descritos incluyen anorexia, debilitamiento, pérdida de peso progresiva, vómitos, diarrea crónica y/o evidencia de mala digestión y malabsorción.
– Tracto respiratorio: Neumonía. Enfermedades subyacentes del tracto respiratorio superior pueden desempeñar un papel inmunosupresor y permitir la entrada de las bacterias.
– Esplenomegalia
– Infección diseminada: otitis media/interna, dermatitis, meningoencefalitis, conjuntivitis…

M. avium complex ha sido identificado como una causa de otitis media/interna, dermatitis y meningoencefalitis en el hurón. Los signos clínicos varían con el lugar de infección, pero puede incluir “head-tilt”, “rolling”, letargo y vómitos.

La infección por M. genavense incluye lesiones conjuntivales prominentes.

La infección por M. celatum causa lesiones tuberculosas en la tráquea, pulmones, pared estomacal, hígado y ganglios linfáticos.

Su diagnóstico mediante técnicas de tinción en citología Ziehl-Neelsen nos permiten diagnosticar esta infección rápidamente. Veremos que las micobacterias se tiñen de un color oscuro. Mediante PCR o cultivos podremos llegar a diferenciar la especie concreta que está causando la enfermedad, divididas en dos grandes grupos: los complejos tuberculosos (tuberculosis) y los no tuberculosos (micobacteriosis).

La base del tratamiento es enrofloxacina, un antibiótico del grupo de las fluoroquinolonas eficaz en este género, pudiéndose añadir otras terapias dependiendo de la situación de cada animal y en función de la especie detectada (consideremos que son bacterias y existen resistencias). En algunos casos el planteamiento de la eutanasia puede estar considerado si existe un riesgo zoonótico.

BIBLIOGRAFÍA
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Nakata M, Miwa Y, Tsuboi M, Uchida K. Mycobacteriosis in a domestic ferret (Mustela putorius furo). J Vet Med Sci. 2014;76(5):705-709.