¿Conoces la tabla APGAR?

En 1952, la anestesista Virginia Apgar desarrolló este método de evaluación rápida de la salud del recién nacido. En sus inicios fue creado para la evaluación de bebés humanos, pero se modificó para poder ser aplicado en cachorros. Este test debe realizarse en los primeros 5 minutos postnacimiento y será necesario repetirlo en aquellos cachorros que presenten bajas puntuaciones. Los signos que debemos tener en cuenta, tal y como vemos en la tabla, son la frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, el reflejo a la manipulación, tono muscular y aspecto de las mucosas, siendo puntuados cada uno de ellos del 0 al 2.
Una vez explorados y puntuados, los cachorros que obtengan una puntuación del 7 al 10 se considerarán normales y con buen pronóstico, de 4 a 6 se considerará bajo y menos de 4 estaremos tratando con un neonato en estado crítico. Estos valores mínimos requieren de atenciones especiales y control médico exhaustivo, por lo que será necesario que repitamos el test a los pocos minutos, y si no mejora la puntuación o empeora, será indicativo de un pronóstico desfavorable y la baja o nula respuesta a los métodos de reanimación.
Seguidamente, en los cachorros que presenten una puntuación alta (7-10) será posible observar los reflejos propios del neonato: succión, hociqueo o búsqueda de mama y anogenital. Será normal y deseable que durante la exploración veamos la expulsión del meconio en los recién nacidos. Por otro lado, en los cachorros con bajas puntuaciones (<7) estos reflejos se presentarán disminuidos o ausentes.
Por último, queda adjunta la tabla APGAR con la gradación de puntuaciones, y que será lo que debamos emplear de forma directa cuando tengamos un neonato en nuestras manos, ¿serías capaz de memorizarla para aplicarla con mucha más rapidez? ¡Seguro que si!

Foto: Andrea Vera González
