Intoxicación por Paracetamol en Gatos

Intoxicación por paracetamol en gatos


 

La intoxicación por paracetamol en gatos es todo un desafío en la clínica de pequeños animales, constituyendo un auténtico reto y siendo de vital importancia una actuación rápida.
 
El principal motivo de esta intoxicación es el desconocimiento por parte de los propietarios, que, al asemejar la especie felina a la humana, tienden a tratar a sus gatos con paracetamol para resolver el problema en concreto que presente; también existen los casos en los que el animal accidentalmente ingiere paracetamol (o cualquier otro fármaco) por descuido del propietario.
 
La razón por la que el paracetamol es tóxico en gatos está relacionada con el conjunto de reacciones que acontecen en el hígado para su metabolización. El paracetamol cuando llega al hígado, necesita ser conjugado mediante la enzima hepática glucoronil transferasa, siendo la concentración de esta enzima diferente en función de la especie animal. En el gato concretamente, la cantidad de esta enzima es muy baja, de modo que resulta casi imposible conjugar ese paracetamol para transformarlo en el metabolito inactivo y excretarlo por la orina.
 
Entonces, el paracetamol, al no poder conjugarse a su forma inactiva, se convierte en un metabolito reactivo, que será captado por el glutatión intracelular, para inactivarlo y excretarlo. El glutatión es entonces, una molécula presente en las células con función antioxidante, además de encargarse de asegurar el suministro de oxígeno a los tejidos por parte de la hemoglobina.
 
En el caso de que la concentración de glutatión sea baja, la hemoglobina pasa a forma de metahemoglobina, caracterizada por ser incapaz de transportar oxígeno a los tejidos.
 
Por todo esto, al ser la concentración de paracetamol alta en gatos por la incapacidad de conjugarse a través de la enzima glucoronil transferasa, y al estar el glutatión ocupado en captar ese fármaco para inactivarlo y excretarlo, aparece, por un lado, la presencia de un metabolito tóxico en el organismo que producirá daños en las células hepáticas (hepatotoxicidad), y, por otro lado, una hipoxia tisular fruto de la metahemoglobinemia, que se traduce en unos signos clínicos tales como dificultad respiratoria, letargia, vómitos, edemas en patas y cara y cianosis, que van a aparecer en las primeras 4 horas tras la ingestión.
 
Por ello, un tratamiento precoz de la intoxicación será determinante en la vida del animal, consistiendo éste en la administración de N-acetilcisteína, un precursor del glutatión, que como hemos referido anteriormente, es el encargado de la inactivación del metabolito tóxico. Además, será necesario corregir los problemas derivados de la intoxicación mediante fluidoterapia y oxigenación, para ayudar a la desintoxicación.
 
En conclusión, es una tarea vital de veterinario informar en consulta a los propietarios de la importancia de no administrar nunca ningún fármaco a sus animales sin prescripción por parte del profesional, y mucho menos paracetamol a sus gatos, ya que las consecuencias pueden ser fatales, comprometiendo seriamente la vida del animal.

 

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