Olfateando la COVID-19

Olfateando la COVID-19

 

Si algo ha definido siempre por excelencia a nuestros compañeros y pacientes caninos es por ser fieles y leales, “el mejor amigo del hombre”. Han prestado ayuda a los humanos desde hace siglos para desempeñar tareas agrícolas, ganaderas, de protección y guarda, para caza, asistencia médico-sanitaria, como agentes caninos… entre otros, estando la mayoría de estas intensamente puestas en tela de juicio desde comienzos del siglo XXI.
Pero si precisamente hay un servicio prestado por los canes que con el paso del tiempo se ha consolidado, llegando a ser indispensable en la mayoría de casos, es su función como agentes de policía caninos y asistentes médico-sanitarios. La efectividad con la que aprenden y desarrollan todos estos tipos de comportamientos reside, como componente principal, en el avanzado desarrollo de su olfato, siendo este 50 veces mayor que en la especie humana. Es así como en los últimos años se han realizado numerosos estudios siendo esta extraordinaria capacidad olfativa el centro de la investigación científica.
La ONG Medical Detection Dogs (MDD) en Reino Unido es una de las organizaciones que lleva años trabajando en el conocimiento del olfato de los perros, orientando esta capacidad a conseguir verdaderas simbiosis con la medicina humana en la detección específica de enfermedades o signos clínicos concretos. A día de hoy existen perros adiestrados para detectar hipoglucemias, estados febriles, infecciones bacterianas y enfermedades como cáncer, Malaria y Parkinson, y ahora, podrían prestar un servicio inestimable a la salud pública siendo un potencial método de detección de personas que estén infectadas por coronavirus.
Son MDD junto con un equipo de investigadores de la universidad de Durham (DU) y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM) los que llevan semanas trabajando en el adiestramiento de un equipo de seis perros que serían capaces de identificar los cambios que se producen en el olor corporal de las personas infectadas por coronavirus.

 

Efectiva, rápida y no invasiva

 

El adiestramiento de los perros se desarrolla de la misma forma que para el resto de enfermedades y signos mencionados anteriormente, siendo el primer reto en la investigación conseguir las muestras de olor corporal de pacientes infectados confirmados y no infectados de forma segura para presentárselos a los perros. La duración de la preparación de los perros es de 6 a 8 semanas, con previsión de tener listos los primeros animales para el presente mes de mayo. Los investigadores auguran que un solo perro podría olfatear unas 750 personas en una hora, sin necesidad de entrar en contacto directo con ellas y por tanto, eliminando cualquier posibilidad de que los canes pudiesen ejercer un papel de vector mecánico. Una vez que el animal emita la señal de alarma conocida a su responsable, indicará que la persona que ha sido olfateada podría ser positiva a coronavirus por lo que se le realizaría el test de la enfermedad para confirmar el diagnóstico. Este punto es importante ya que con esta práctica los perros permitirían elaborar un triaje de la población general, disminuyendo así la cantidad de test a realizar, con todas las ventajas que ello supone, siendo un valor añadido que también podrían detectar pacientes asintomáticos.

 

Presente, pero aún más, futuro

 

Una vez los animales estén disponibles para comenzar el trabajo, podrían empezar a olfatear en lugares con afluencia destacable y controlada de personas, como las estaciones de medios de transporte, acortando aún más las posibilidades de difusión del virus a grandes distancias y contribuyendo a la remisión de la asoladora pandemia que el mundo entero está atravesando. Tan importante o más como la prevención de la difusión, es la prevención de los rebrotes una vez se llegue a una situación epidemiológicamente favorable en cuanto al número de contagios de la enfermedad. Por tanto, la presencia de forma sistematizada de estos perros en puntos estratégicos de gran movimiento social sería muy útil de cara a la pronta detección de pacientes infectados sin la necesidad de realizar test masivos, previniendo así repuntes de contagios en un futuro, esperemos no muy lejano.
Por último, como apunte para los/las más curiosos/as, en la página web de Medical Detection Dogs podréis encontrar la información detallada de los seis perros que forman el primer equipo de “olfateadores del coronavirus”, así como la información para poder realizar donaciones íntegramente destinadas al estudio, cuyo coste se estima en un millón de libras.