Relación a nivel clínico en un paciente: quilotórax, linfoma y FeLV

Relación a nivel clínico en un paciente: quilotórax, linfoma y FeLV

 

Se nos presenta a consulta un gato europeo macho joven, de 1 año y medio de edad, debido a la dificultad que le ven los propietarios para respirar, apatía con apetito y pérdida de peso e intolerancia al ejercicio. Historial de virus de leucemia felina (FeLV+) y asma felina (tratado con córticos).

Se realiza un examen clínico con pruebas complementarias (CBC, BQ, US, RX) dando como resultado:
– Distrés respiratorio con jadeo
– Leucograma de estrés
– Efusión pleural
– Incremento de la opacidad mediastínica craneoventral

Para evaluar el origen de esa opacidad y valorar si la efusión pleural viene dada por un transudado o exudado se procede a una toracocentesis para posterior citología y una punción ecoguiada con aspiración de aguja fina (PAAF) de la zona mediastínica.

– Citología del líquido pleural: exudado lechoso (elevada celularidad e hiperproteico) con predominio de linfocitos pequeños y macrófagos llenos de vacuolas, además de neutrófilos. El diagnóstico patológico sería compatible al de un proceso de quilotórax de progresión crónica.

– Citología en PAAF de la masa mediastínica: se puede observar una población homogénea de linfocitos intermedios/grandes. Alta compatibilidad con un proceso linfoproliferativo como el linfoma, debido al único grupo celular presente.

Uniendo todos los resultados en una única lista de problemas tendríamos un gato positivo en leucemia felina, con un linfoma mediastínico y un quilotórax. Todos ellos pueden no estar relacionados y ser problemáticas primarias.

En este caso sí estuvieron relacionados, siendo FeLV la causa del linfoma mediastínico y este último, a su vez, la causa del quilotórax.

En gatos FeLV+ jóvenes hay una predisposición a sufrir linfomas mediastínicos. Considerando que uno de los diagnósticos diferenciales en un quilotórax es una obstrucción secundaria del conducto torácido, podemos llegar a la conclusión de que esa masa infiltrativa fue la causante de la acumulación de linfa en el espacio pleural. Este proceso fue manifestado en forma de distrés respiratorio.

Un 75% de linfomas mediastínicos son causados por una infección por FeLV. En estos casos el diagnóstico es muy pobre debido a la inmunosupresión a la que están sometidos los gatos infectados. Recordemos que hoy en día no existe tratamiento para el virus de la leucemia felina y su mejor manera de prevenirlo es la vacunación y castración.

BIBLIOGRAFIA
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