Paladar hendido en perros, ¿es tan poco frecuente como parece?

El paladar hendido es una malformación bucal que permite la comunicación entre la cavidad oral y nasal por encontrarse abierto el paladar. Pueden presentarse dañados tanto paladar duro como blando o sólo uno de ellos indistintamente y es de vital importancia detectarlo cuanto antes, idealmente en el momento de nacimiento del cachorro. La forma de ver si está presente es muy sencilla: por palpación previa al comprobar el reflejo de succión con el dedo índice y por visualización directa de la cavidad oral. El principal motivo en la premura de su detección reside en el tratamiento del cachorro una vez diagnosticado, puesto que este no podrá ser amamantado por su madre y deberá ser apartado de inmediato, dado que si permaneciese con ella moriría por inanición (no es capaz de succionar nada) o en función del tamaño de la hendidura, podría succionar algo pero no ser capaz de deglutirlo correctamente, provocándole una neumonía por aspiración. Por tanto, el método de alimentación será mediante sonda esofágica hasta los 2-4 meses que se le realizará la cirugía correctora del defecto, sin la que el pronóstico del cachorro es malo.
Respecto a las causas que lo provocan, pueden ser diversas. Algunas razas son predisponentes a padecerla (Bulldog, Carlino, Bóxer, San Bernardo, Pointer, Shih-Tzu, Boyero de Berna, Labrador Retriever…), pueden intervenir causas alimentarias como el exceso de Vitamina A, falta de ácido fólico durante la gestación o déficits nutricionales de la madre; administración de fármacos que producen efectos teratogénicos sobre el paladar de los cachorros (glucocorticoides, griseofulvina, sulfamidas, primidona…), tóxicos y agentes infecciosos o parasitarios.
En cuanto al pronóstico de los cachorros, con un correcto manejo, supervisión veterinaria más frecuente que en un cachorro normal (auscultaciones periódicas y radiografías torácicas si procede, exploración minuciosa para descartar otras patologías…), y la realización de la cirugía, el pronóstico es bueno. Después del postoperatorio (15 días sin complicaciones), los cachorros ya podrían hacer vida normal.
Por tanto, la presencia de esta malformación no tiene por qué ser sentencia de muerte para los cachorros que la padezcan, pueden salir adelante, y es probable que haya muchos más casos, pero que por desconocimiento no se llegan a diagnosticar y se produce la muerte del neonato a las pocas horas sin motivo aparente, pero está en nuestras manos como veterinarios explorar correctamente a los cachorros nada más nacer y concienciar a los clientes que se dediquen a la cría (sobretodo de razas predispuestas) de que lo hagan para detectarlo a tiempo y poder sacarlos adelante.
